miércoles, 30 de abril de 2014

Un instante…

 Debo confesarme y decir que todavía puedo escuchar como esa silla se corrió en aquel restaurant, puedo describir cada ruido que había, los platos apoyándose, los cubiertos,  la música …
Te vi saliendo del restaurant acomodándote la ropa, buscando la mirada cómplice de mamá porque te ibas a fumar a la puerta.
Claro, que papá sigue teniendo el mismo gesto de aquella noche, como diciendo¿tenes que levantarte ahora de la mesa?...

Te veo yéndote, solo te corrí la mirada para ver que fue ese ruido, ese ruido, que tan fuerte sonó detrás mío, una silla corriéndose ...

... y no te vi más.

Y aunque todo termino esa noche, todo comenzó ese día.
Solo se que sentí que me salía de mi, para correr hacia la puerta  y no me había movido un centímetro de donde estaba, gritar con todas mis fuerzas y que ni un solo sonido salga de mi.
El ruido de la silla se mezclo con el ruido de un auto, ese auto que jugaba picada en la Avenida principal, de aquel sábado.

Y todo se volvió silencio, el color de las sirenas de la ambulancia las veo, pero no las escucho. Cerrar y abrir los ojos, la cara de de todos, cerrar y volver abrir, el hospital.
Tus manos frías me anunciaba el peor ruido, el de adentro.
Y como una burla irónica todos te vimos salir de aquel restaurant, pero tenias que volver como siempre, tenias que estar con nosotros, con tus cosas, tu mundo.

Dejar de creer y perdí lo último en lo que me había aferrado.
Dejar de insistir que entres cada día, cada noche por esa puerta, donde te esperaba, donde esperaba escuchar inconscientemente el ruido de las llaves.
Tu olor, tus gestos, tu risa, tus ojos azules enormes, todo se había ido esa noche. El silencio  acompañada con la soledad se me hizo carne y el dolor creció con mi odio a todo.
Mis ojos se volvieron ciegos y mi sentidos se fueron con mi fé.

 Un instante , fue lo que duro mi parpadeo en el cual te perdí.

Hoy por primera vez te estoy escribiendo como si fueran nuestras charlas de las noches, en donde siempre me mandabas a apagar la luz porque estaba mas cerca, donde me elegías de confidente de tus cosas.
Pasaron muchas cosas y entre tantas me corrí de esa oscuridad.

 No me acordaba como se sentía el sol, ni el murmullo de la gente, el ruido del tránsito, ni mucho menos como se sentía reírte de algo.
No me acordaba lo que era respirar profundo o el simple aire que te da en al cara, cada mañana donde busco recomenzar.
La vida sin vos no tiene el mismo color y aunque me costó demasiado empezar a ver el gris para empezar a ver que forma tenían las cosas otra vez ,todo siguió  girando, claro  sin vos, sin tu alegría tus enojos y caprichos.

 Es verdad que ya mas de un año y medio que salí de ese lugar oscuro, donde solo me quería quedar, sintiendo culpa hasta de respirar, como también es verdad que ya no te lloro cada noche, ni espero que entres por la puerta.
Empece a saber que ningún otro instante te va a devolver, ni darme la posibilidad de poder abrazarte por ultima vez, pero si a llevarte conmigo toda la vida, en cada parte de lo que soy.

Quizás en algún momento pueda entender que no te voy a verte envejecer junto a mi.
Sos mi sonrisa, mis enojos y alegría, porque somos una y te amo.

 ''Sol, esta vez te toca apagar la luz a vos''

                                                                        




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